viernes, diciembre 06, 2013

parque de diversiones


Sube muy lentamente, y a pesar de las barras de seguridad el sudor despierta, estamos muy cerca de la cima, la alcanzamos y la velocidad y vértigo se apoderan de todos sujetándonos hasta con las uñas, se escuchan los rugidos de todos, yo también me descargo y por algunos segundos boto todas las tensiones, grito y abro los brazos, respiro hondo, la diversión me envuelve. Un giro, otro, ahora de cabeza, más rápido, vueltas y más vueltas, remolinos, una verdadera cuncuna antigravedad, hacia arriba y otra vez bajando a toda velocidad, veintiocho formas de vivir, ver y sentir esta agitación, y claro que esta adrenalina la vivo mucho mejor gracias a la bella compañía que tengo en el asiento de al lado, por momentos cierro los ojos sintiendo el viento en mi cara y al abrirlos espío los sensuales movimientos llenos de emoción de mi compañera accidental. Baja la velocidad, la última curva y termina suavemente el viaje. Fue una gran idea venir a sorprenderme como un niño a este parque de entretención. Y ahora la próxima atracción.

Camino entre la multitud buscando algo que me llame, llego a un castillo con palmeras, se trata de un paseo por territorios piratas, me gusta la idea, me sumo a la fila, delante de mi hay tres amigas y una de ellas va con sus dos hijos. Descubro que el viaje es en bote, genial dar vueltas por un riachuelo, y en cada uno suben máximo tres personas. Ahora me toca, en el primero sube la madre y sus hijos, y en el siguiente sus dos amigas y yo, el bote es pequeño y nos debemos sentar en fila, gentilmente las ayudo a subir y me lanzo al abordaje. Se inicia el recorrido, estamos en completa oscuridad y pasamos por un primer portal con una gran calavera de ojos rojos, los niños lanzan instantáneos gritos al unísono, las guapas que van conmigo se animan y también lo hacen, me divierten, es tierno, me río. Nos reciben esqueletos de piratas junto a sus cofres con monedas de oro, hablan diciéndonos “el tesoro es mío”, seguimos avanzando y siempre sorpresivamente saltan nuevos piratas de terror, uno de ellos cae con cadenas desde arriba y con la impresión tú te vas hacia atrás protegiéndote en mi pecho y estrechando fuerte mi mano, luego del susto no te apartas, sigues pegada a mi, tu amiga que va en la punta del bote no se da cuenta, y gracias a eso nosotros notamos que nuestros movimientos son inadvertidos, la oscuridad nos da completa libertad. El viaje no para, a lo lejos cada tanto se escuchan nuevos gritos, tú giras, te doy un apretón y de súbito un primer suave beso, tú me miras sorprendida en la oscuridad, te doy otro, y lo acoges extendiéndolo por unos minutos, seguido de otro aún más intenso, por debajo de tu ajustada camiseta sube mi mano hasta envolver el monte del brasier, apretándolo fuerte para luego entrar por debajo llegando a tu pezón. Nuestros besos se vuelven largos y profundos, animados por vivaces cantos de corsarios, tu amiga impactada nos descubre entre las sombras, con una mirada te aviso, tú lanzándole otra le pides que guarde silencio, ella gira rápido y no nos vuelve a mirar, al mismo tiempo que con tu hábil mano bajas mi cierre comenzando a masturbarme, y yo invitado por tu gesto hago lo mismo penetrando con mis dedos en ti. A lo lejos vemos un gran barco con maniquís de piratas dentro, te susurro “cuando pasemos junto a él lancémonos”, y tú me respondes con un beso y una lasciva sonrisa, justo en la curva nos ponemos de pie y saltamos, tu amiga asustada nos mira y tú le dices “no digas nada, afuera nos encontramos”. Avanzamos rápido hasta llegar detrás del barco, momento en que nuestros cuerpos se vuelven fuego, no hay tiempo para palabras, pensamientos, ni preocupaciones, nos convertimos en un solo ser, tú en mi y yo en ti. Te inclinas clavando mi verga en tu boca, la recorres una y otra vez, cada detalle en todo su largo es favorecido por tu explosión de perversión insaciable, al juguetear con la cabeza sacas de tu cartera un condón y me lo pones con agilidad, yo te alzo del pelo, meto mis brazos entre tus piernas, levantándote y penetrando en ti tan fuerte como nuestra lujuria nos dicta. Gozamos a niveles indecibles, no nos detenemos por nada, te hago flotar en el placer mientras tus ondulaciones exprimen mi falo con la fuerza voluptuosa de tu alma libre…

Entre la adrenalina de lo prohibido y tanto placer, logramos escuchar voces desde walkie talkies y carreras de personas que vienen hacia nosotros. Las cámaras de seguridad nos han descubierto, nos lanzamos a correr por la orilla del riachuelo esperando un bote semi vacío… pasa uno y lo abordamos sin pensar, solo lo tripula una pareja que nos mira asustada y asombrada… y nos besamos mientras el bote se aproxima a la luz…

domingo, diciembre 01, 2013

agua dulce


Luego de brindar por enésima vez celebrando el aniversario de bodas de mi mejor amiga, escapo del complejo de cabañas hacia la playa, necesito un respiro, contemplar las tranquilas aguas de este lago que guarda inolvidables recuerdos de mi juventud, que las virtudes de la noche traen a la luz. Me saco los zapatos y avanzo por la suave arena que abraza mis pies hasta tocar el agua dulce que los envuelve, quedándome inmóvil absorbiendo el aroma de momentos felices. Miro hacia los lados y descubro un bote inflable de uno de los hijos de las parejas invitadas, camino hacia él junto a mi vaso de bourbon, lo meto al agua y me subo remando hacia la luna. Luego de algunos minutos en este impulso, me detengo a disfrutar y no pensar absorto en todo cuanto me rodea, relajo una de mis mano en el agua mientras me deleito con mi bebida y la calma se apodera de todo… Estalla el agua tambaleando el pequeño bote y surges tú, brillando con destellos de luna, desnuda, plena. Te sostienes en uno de sus bordes preguntándome qué hago aquí, yo te cuento que huyo de un aniversario, y tú que te tomaste un respiro de la fiesta con tus amigas en las cabañas de al lado, comparto mi trago contigo, me lo agradeces y bebes, lo llevas hacia un lado para continuar la conversación, se te resbala y yo para salvarlo caigo al agua… nos reímos junto al bote, y gracias a los suaves movimientos de las olas terminamos abrazándonos, puedo sentir el calor de tus pechos, te acerco fuerte a mi besándonos dulce e intensamente, con ambas manos te rodeo tomando las cuerdas del bote y presionándote hacia él, tú con los brazos inmóviles hacia abajo hábilmente desabrochas mi pantalón y comienzas a masturbarme, yo voy y vengo extasiado entre tus labios, cuello y senos, muerdo tus pezones y vuelvo recorriéndote a tus labios, me abrazas con tus piernas saltando enérgicamente el agua, movimiento que de forma natural lleva mi miembro duro a gozar de lo más profundo de los placeres que guardas entre tus piernas… flotamos en nuestra lujuria, y es justamente ella la que se unifica con el agua permitiéndonos desplazamientos armónicos e inimaginables de otra manera… nos soltamos del bote flotando en sensualidad, giramos, variamos nuestras posiciones, con mi falo en tu boca me haces acabar, con tu sexo en mis labios gimes hasta compartir con el lago los fluidos de tus insaciables orgasmos… te penetro por detrás, mordiendo tus hombros y cuello, esta muy estrecho, gritas fuerte pero te gusta gracias a que el agua nuevamente es nuestra aliada en la voluptuosidad, al mismo tiempo te masturbo, primero con un par de dedos para luego sumar dedo a dedo hasta completar la mano, giras tu rostro hacia atrás para besarme y tu lengua revela ondulante y sigilosa tus más íntimos deleites a la mía…
Desde la playa gritan tu nombre… me sueltas dándome un último beso y nadas a la orilla. Doy algunas braceadas hasta alcanzar el bote y mi ropa que flota, la subo y arrastrándolo desde la cuerda nado hasta la orilla, me visto y camino mojado hacia las cabañas.

Hace algunas horas que termino la fiesta, están todos en sus cabañas, el silencio deja escuchar grillos y uno que otro sapo… yo no puedo dormir por el calor y las mágicas imágenes que me vienen de ti, me pongo un traje de baño, sandalias y camino a la playa. Una vez en la orilla y mientras la tibia agua me acaricia los pies, giro descubriendo a lo lejos que en tus cabañas una tiene luz, comienzo a acercarme no se porque, tal vez por la inevitable necesidad de encontrarte, salto el pequeño cerco, camino dándome cuenta que la luz viene de la cocina y la ventana está abierta, cuando llego frente a ella se acelera mi corazón y respiración al ver que eres tú bebiendo un vaso de agua, con el impulso de la pasión salto hacia adentro, tú lanzas un pequeño grito de susto que rápido se transforma en un abrazo y besos, yo te aferro fuerte a mi viajando desde tus labios a tu cuello...
De golpe y por el ruido, aparece en calzones una de tus amigas…

sábado, noviembre 30, 2013

lluvia de primavera


Comienza a caer una inesperada y copiosa lluvia de primavera, te tomo de la mano y corremos entre risas, besos y saltos, intentando esquivar los pequeños charcos que comienzan a formarse. Cruzamos la calle zigzagueando entre los autos, la lluvia se desata y esta vereda no tiene ningún lugar donde refugiarse, intentamos correr más rápido, nos detenemos, veo tus ojos que brillan mientras el maquillaje corre bellamente por tu rostro, y la ropa pegada al cuerpo revelando tus sensuales formas, lanzamos carcajadas y nos vamos relajamos.

Llegamos a nuestro edificio y volamos al ascensor, mientras se cierra la puerta comenzamos a besarnos tan profundamente como si fuera el último beso de nuestras vidas. Subes una de tus piernas abrazándome con ella, aprovecho su inclinación para meter mi mano bajo tu falda y acariciar y apretar tu culo, rozando con la punta de mis dedos tu sexo, mientras con la otra mano te aferro hacia mi, comiéndote la boca y el cuello. Pasan un, dos, tres, cuatro, y no se cuantos pisos, permitiéndonos amarnos mientras nos lleva hasta nuestro refugio. Salimos rápido del ascensor con tu blusa y mi camisa desabrochadas, no paramos de besarnos, saco la llave, abro la puerta y tú me empujas con un gran beso hacia adentro… vamos dando tumbos por las paredes mientras nos desvestimos, acariciamos, mordemos y besamos. Las cortinas están abiertas permitiendo que cualquiera nos vea, pero no nos importa, es más le da un aliño extra a esta vorágine de gozo, somos presa complacida de nuestro amor, todo corazón es un cazador solitario, y nosotros nos devoramos volviéndonos solo uno. Te levanto sentándote en el respaldo del sofá, desabrocho mi pantalón y te penetro tan profundo como es posible, pudiendo sentir en ese mágico camino todo el fuego placentero que guardas para mi, chupo tus pezones mientras tus caderas bailan con mi falo, nos movemos tan intenso que el sudor nos recorre y nos une, subo tus piernas y las cruzas alrededor de mi cuello, y guiado por la humedad de tu vulva meto mi miembro en tu culo. Que placer, que voluptuosidad divina, sentir como me exprimes desde lo más hondo de tu pasión. Mientras mi sexo se vuelve como un fierro que crece y crece gracias a tu lujuria, te dejas caer por el respaldo del sofá gimiendo de forma tan exquisita que me vuelves vicioso y potente. Nos revolcamos por la alfombra regalándonos todos los placeres que sabemos nos gustan, y no se cuantas horas han pasado, pero me encanta que seamos libertinos insaciables desde nuestro auténtico amor.

Los primeros rayos de sol que entran por la ventana, avanzan hasta que alcanzan y cubren nuestra cama… te despiertan y comienzas a acariciarme, yo abro los ojos y tú me dices “amo despertar y que estés a mi lado”… nos besamos, recorro tu cuello, desciendo por tus senos, me quedo mordiendo y besando tus pezones, al mismo tiempo que con mis dedos estimulo tu perla, que se asoma ansiosa de más… sigo su llamado y bajo hasta ella, y con mi lengua y labios le doy tanto placer como me pide y más… y gimes y me encanta... tiras de mi pelo para luego fusionarme a tu sexo, paso largos e inolvidables minutos compartiendo lujuria con esos labios que bañan mi rostro… y subo, y tú tomas mi miembro metiéndolo dentro de ti, y nos volvemos uno, con movimientos suaves y ondulantes que nos transportan a las sensaciones más puras y auténticas que alcanzan nuestras auras… cuando caen pequeñas lágrimas de éxtasis por nuestras mejillas y te confieso “gracias por enseñarme a amar”…

viernes, noviembre 29, 2013

las vías del deseo


Admiro por la ventana como lentamente se transforma la naturaleza volviéndose cada vez más verde, mientras mi paladar festeja en un coche comedor totalmente lleno, del que fui el último afortunado en encontrar una mesa disponible. Junto a mi la lectura que llevo para este viaje y un ipod con la banda sonora justa para esta envolvente atmosfera. Escucho como disfrutan familias, niños inquietos y divertidos, señores y damas riendo a todo pulmón, todo gracias a la comodidad que permite viajar en tren, donde si tienes el impulso puedes caminar con total libertad. La vía da un pequeño giro y un potente rayo de sol baña mi mesa, me levanto cerrando un poco la cortina, me vuelvo a sentar, frente a mi avanza una simpática azafata sonriendo a los pasajeros, y detrás de ella aparece el aura de un nuevo sol… distinto, de piel suave y perfumada, pero que brilla y da más calor que el astro rey, y espontáneamente todo comienza a gravitar en torno a ti, realizándose una fotosíntesis de sensualidad y deseo. Como las mesas del coche están llenas, te detienes junto a la mía, me miras y preguntas… ¿podemos compartir la mesa?... por algunos segundos me quedo en silencio por la sorpresa, y te digo que estaría encantado. Como yo ya estaba avanzado, pides tu plato, y juntos escogemos una buena botella de vino. Reímos, nos contamos un par de anécdotas de nuestras vidas, y con cada palabra casi podía ver en cámara lenta el movimiento de tus labios y el brillo hipnótico en tus ojos. Luego de largos minutos que no quería que terminaran, te despides, y con movimientos suaves te levantas alejándote frente a mi.

Reclinado en mi asiento disfruto de la lectura, es de noche y ya casi todos han apagado sus luces, yo aún sigo muy despierto y decido disfrutar del paisaje nocturno con una copa en el bar. Abro la puerta del coche y como un mensaje del destino estás solo tú bebiendo un bourbon con hielo. Giras, me miras, sonríes saludándome y estirando tu mano como tratando de alcanzarme, yo extiendo la mía, te abrazo y doy un beso. Camino a la barra, pido lo mismo que bebes tú, y vuelvo junto a ti para disfrutar del momento. Festejamos mezclando ansiedad, deseo, enigma y confianza, ahora nos contamos detalles de nuestras historias… con intensidad nos miramos, y cada vez que posamos el vaso en la barra junto a la ventana, rozamos nuestros brazos iluminados por una majestuosa luna llena. Pedimos varias rondas, y entre risas creo que te gusto y tú me encantas, y comienzo a sentir como flotan las feromonas fusionando nuestros cuerpos sin siquiera habernos besado. Y nuevamente, de forma inesperada, te levantas, me das un inspirador beso entre la mejilla y los labios diciéndome que estás mareada, y te vas… termino mi último vaso excitado y decepcionado, aunque luego sonrío con chispazos de instantes maravillosos que pasamos juntos. Vuelvo a mi asiento, lo reclino e intento dormir.

Luego de un tiempo en que creo haber dormido algo, me dirijo al baño. Al llegar esta ocupado, espero unos minutos, suavemente se abre la puerta, y apareces tú…
Sonríes, yo también, me miras muy profundo, respiras hondo y tomando mi mano me llevas dentro del baño… comenzamos a besarnos como si quisiéramos ser sólo uno, acaricio tu culo y tú mi pecho recorriéndome hasta llegar a mi sexo, mi espalda choca con el seca manos que lanza aire caliente que parece frío comparado con nosotros, que somos brazas de lujuria hambrienta. Te abrazo, beso, muerdo, disfruto de tus sabores y perfume paradisíaco, y tú te arrodillas metiendo mi falo en tu boca, lo besas por todo su largo, juegas con tu lengua en la cabeza, y yo acaricio tu pelo, en momentos tirándolo suavemente y guiándote más adentro… movido por el éxtasis de cada uno de tus detalles, te tomo ágil del brazo levantándote, y luego de la cintura te subo sentándote en el lavamanos, me pongo el condón sin dejar de besarte, corro los bellos encajes que cubren tu húmedo sexo, penetrándote lo más profundo que mis fuerzas me permiten hacerlo… nos movemos rápido, y lento, y rápido, somos llevados por toda la pasión de nuestros universos… te levanto las piernas hasta posarlas en mis hombros, las beso, tú rasguñas suave e intensamente mi pecho, te inclinas para besarme, aprieto tus senos, más fuerte en los pezones, los muerdo y beso, recorro tu cuello, labios… siento como fluyen las más deliciosas cascadas bañando y desbordándose alrededor de mi miembro… y danzamos flotando como libertinos gozando de nuestro desenfreno…